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HHHHHHHHHH…..

Sigo sentado en un anden frente de un parque con un amigo; estoy mirando todo alrededor, veo muchas persona. Este parque es concurrido por muchos alcohólicos, drogadictos, homosexuales, putas, gibaros, vagabundos y toda clase de personas raras. Inmóvil en mi lugar con mi amigo veo como de la mano de un borracho, con mucho entusiasmo y cansado de fumar arroja una parte que le quedo de de su cigarrillo; cuando esta por el aire veo como se va desprendiendo cenizas por el aire hacienda parecer una estrella fugas sin ningún rumbo en el universo. En ese instante va pasando una mujer adulta, muy bonita, de tacones, y muy buenona, (valga la aclaración) de unos cuarenta y tantos años (es lo que le calcule en ese instante). Cuando pasa, el cigarrillo que esta por los aires sin ningún rumbo va directo a sus tacones; como queriéndose estrellar contra ella y hacer volar todo y mandarlo para la mierda. Cuando esta por impactar, cierro mis ojos respiro hondo y pienso en lo que no hice nunca en mi vida (y fueron muchas cosas) de las mujeres con las que no pude estar, de los libros que no pude leer y otras tantas cosas banales. Espero el impacto con los ojos cerrados, agunatando la respiracion. Pasa un rato(o quizás solo fue un instante eterno) y sigo sentado. Sigo escuchado a los alcohólicos, drogadictos, homosexuales, putas, gibaros, vagabundos y toda clase de personas raras y no pasa nada. Abro lentamente mis ojos, solo veo tirado en el piso ese pedazo de cigarrillo, inmóvil, consumiéndose lentamente mientras que todo a mi alrededor va a toda marcha. Al momentico pasa un harapiento vagabundo barbado sucio; se para delante de el cigarrillo, mira para la derecha, luego para la izquierda, escaneado el lugar para fijarse si lo están mirando, luego se agacha toma el pedazo de cigarrillo y se marcha fumándolo. Cuando le voy a contar a mi amigo lo que acababa de pasar me dice:

- vamos nos ya, estoy aburrido.

-bueno- le dije – pero tengo que contarte algo raro

-pero compremos algo para tomar primero

Nos fuimos tomando vodka, le di un sorbo largo y profundo, le entrgue la botella  para continuar  una larga y triste noche…

Está mirando su rostro viejo y cansado, arrugado en un espejo quebrado en mil formas que harían un bonito retrato abstracto de la vida. Se contempla la mirada, sonríe, ve su dentadura completamente destruida, ya casi no quedan dientes; y se acuerda de esas bonitas épocas de gloria en las que era amado, idolatrado  por muchos niños que, desafortunadamente, ya crecieron y no les importa lo que haya pasado con un payaso viejo y sin ganas de vivir.

Sale del baño después de contemplar su rostro por un largo rato y de recordar sus épocas. Va a la cocina. Pone a hervir agua para prepararse un café bien obscuro. Cuidadosamente, cuando el agua está a su punto, saca una tasa que le dieron en sus mejores tiempos con su rostro plasmado en ella; la tasa que todo niño quiso tener en su época de gloria.

Termina su tasa de café, camina por un pequeño pasillo. Con dos pasos llega al frente de una sábana que hace de puerta de entrada a su pequeña habitación. En la habitación hay pegado por todas partes afiches de sus mejores épocas, son afiches de todos los estilos, de muchos colores, de épocas felices, en los que se anunciaba al gran payaso. Va y saca de una bolsa un traje sucio y viejo, ancho, de muchos colore que ya están opacos. Con mucho cuidado se lo pone. En ese instante se acuerda del pasaje de su vida en el cual todo se volcó y cambio radicalmente.

Era un día en el que el show estuvo a la altura de su gran calidad como payaso, todo salió a la perfección, un gran espectáculo, todos los niños gritaban y se reían; algunos de ellos lloraron  cuando se bajo el telón y se apagaron las luces.

Termina de ponerse el traje de payaso. Saco de un baúl unos zapatos grandes y se los puso. Salió de la habitación y contempló el interior de toda su destruida, sucia  y vieja vivienda; solo hay colillas de cigarrillos, botellas de Vino, Whiskey, y además, toda clase de licor barato por todo el piso. Entra de nuevo al baño, se mira de nuevo en el espejo, esta vez no sonríe, solo saca un estuche pequeño con maquillaje, y procede a pintarse los ojos.

Esa tarde, después de que se bajó el gran telón salió, con mucho afán, no se despidió de ninguno de sus conocidos, saco su automóvil y con mucha prisa tomo la autopista hacia el sur por una carretera desolada, tenía que llegar a la fiesta de aniversario de bodas.

Luego, se pintó los ojos, saco un pintalabios  y se dispuso a pintarlos con mucho cuidado; esta acción la realizaba con mucho profesionalismo y cuando terminó se pinto la cara con una sustancia blanca, también con mucho cuidado.

Cuando estaba pasando por un sitio solo y lleno de arboles a un lado de la carretera, vió a una adolescente  caminando  que tenía alrededor de unos catorce o quince años. Sintió mucha curiosidad por verla bien y detuvo el auto. La niña no se asusto. Era una niña de pelo negro largo y liso, de ojos azules, que estaba con una falda algo corta, una camisa rosada, y de piel muy blanca.

Al detener el auto le preguntó: -¿una niña como usted qué hace por este lugar tan solitario? La niña no dijo nada pero se quedo mirando. Él le dijo que se llamaba Roberto, que si quería la podía arrimar a su casa. Ella le dijo que se había perdido y que no sabía cómo llegar.

Ya con su rostro pintado camina hacia su habitación, busca debajo de su cama y saca una caja de cartón no muy grande, en ella hay unas peloticas de colores con las que solía hacer malabares; también encuentra una cinta amarilla, y unas bromas con las que hacia su espectáculo. En el fondo de la caja hay además  un revolver calibre 38 oxidado pero que todavía funciona, y al lado de él unas cuantas balas, debajo de las cuales también está la foto de una niña de apróximadamente  unos 6 años.

Roberto le dijo a la niña que él podía ayudarla a encontrar su casa, que tuviera confianza, que él era una persona de la que se podía fiar; le dijo que era el payaso famoso que salía mucho por televisión.

La niña lo miró bien y reconoció su sonrisa, el rostro de ella cambio, le dijo que si lo conocía, que nunca se perdía ningún show, que en su habitación tenía un afiche de él. así pues, la niña accedió a ir con él para que la llevase a la casa. Se montó en el auto y él siguió el camino, diciéndole que tratara de indicarle donde vivía.

Al tomar la foto de la niña, su rostro cambió totalmente, pareciera que hubiese visto un fantasma, soltó la foto como si lo hubiese quemado al instante. La foto cayó boca arriba y ese rostro de niña inocente lo miraba fijamente. Por donde se moviera esos ojos lo seguían mirando, no podía escapar. Intentó coger la foto y ponerla de revés, pero el miedo lo invadió. Busca el revólver y coloca dos balas.

Cuando iba en pleno camino, se apodero de él unos deseos algo incómodos, no podía de dejar de mirar a la niña, la miraba fijamente, no podía soltar su mirada de ella, y de un impulso bajo el seguro de todo el coche, se aparco a un lado retirado de la carretera donde había muchos árboles y estaba completamente obscuro. Su rostro ya no era el de un payaso era de una persona totalmente desconocida. De un sopetón la tomo de un brazo, y la atrajo hacia él  la empezó a bezar a la fuerza, la niña le suplicaba que no, que la dejara ir, que por favor no le hiciera daño. Pero él seguía. Le empezó a rasgar la blusa, y a meterle la mano debajo de la falda a buscar su pequeño sexo y le metió un dedo rasgándole las bragas, la niña pego un chillido seco. Su dedo salió ensangrentado, se lo lamio, la tomo con mucha fuerza hasta tenerla dominada totalmente, termino de rasgarle las bragas completamente y le introdujo su polla con gran fuerza, la niña pego otro chillido muy fuerte, mientras seguía suplicándole que la dejara, ella le araño la cara con fuerza y su rostro empezó a botar un poco de sangre. Le atizo un golpe en la cara, la niña quedo  muy quieta, pero no estaba inconsciente, entonces procedió a violarla con mucha fuerza y a besarla salvajemente. Cuando estaba a punto de eyacular la tomo por el cuello con sus dos manos muy fuertemente. El rostro de la niña se puso muy pálido estaba pataleando. Cuando su esperma salió apretó con mucha fuerza. Fue una acción coreográfica, cuando él se vino los ojos de la niña se apagaron.

Empezó a caminar por toda la casita, busco en su pequeña nevera y saco una botella de vino y la empezó a tomar a bocanadas sin detenerse, cuando la botella estaba a la mitad la tiro al piso, no podía escapar de el rostro, de la mirada de esa niña. Empezó a llorar con mucho dolor. Tomo la almohada de su cama, la puso en su rostro y tomo la pistola y la puso en frente en donde estaba su boca inclinando el cañón hacia arriba. Y de un desespero y tratando de escapar de ese pensamiento disparo súbitamente. La bala atravesó por su paladar destruyéndolo, no paso por su cerebro. Pero lo dejo moribundo. En ese instante a su mente llego el recuerdo de un sueño que tuvo la noche anterior. En el sueño él se encontraba sentado en un bar, se acerca una mujer muy fea, gorda con un vestido rojo y le traía una cerveza se la sirvió, también saco una copa de vidrio la lleno de tequila, ella la echo en su boca, saboreo el tequila pero no lo trago, luego volvió a introducirlo en la copa y le dijo que lo bebiera. Él lo bebió. Cuando en su recuerdo bebió el tequila sus ojos dejaron de brillar.

Salió del vehículo rápidamente, se subió los pantalones, busco en la cajuela del auto algo que le sirviera para deshacerse del cadáver, solo encontró una lata dura pero flexible, la utilizo para poder cavar un hoyo lo más profundo posible. Esa operación le tardo alrededor de cuarenta y cinco minutos. Cuando estaba a punto de tirar a la niña, cayó de su bolsillo la foto de ella cuando tenía unos cinco o seis años,  arrojo a la niña y tomo la foto, la guardo en su bolsillo enterró a la niña muy rápido, busco unas rocas grandes y las puso encima de el bulto de arena.

Se monto a su coche y condujo a toda velocidad por la carretera. Esa noche no llego a su casa, su familia no supo nunca más de Roberto el gran payaso, lo buscaron incansablemente durante años. En los medio le rindieron homenajes, políticos y estrellas de televisión le hicieron un monumento en su honor, los niños le llevaban flores al monumento y le dejaban cartas que desean que por favor volviera y los siguiera haciendo felices.

No se supo de él hasta que un día después de muchos años sale en el periódico que encontraron al famoso payaso Roberto que se creía muerto. Muerto.

Una exquicita comida

Bueno, la primera vez que probé la carne humana fue algo extraño, estaba tratando de hacer algo de comer, me acuerdo que quería comer unas papas fritas con algo de carne triturada en una maquina o como lo llaman salchichas o embutidos, en fin estaba cortando un pedazo de salchicha y no sé cómo paso que me corte un dedo, pero no fue una simple cortada, me volé un dedo fue el dedo índice, de lo único que me acuerdo fue que ese dedo se veía algo raro, el caso era que soltaba un olor algo bueno y llamativo, mierda, me dolía, pero ese olor me decía algo raro. Entonces cogí mi dedo y lo mire, lo olfatee, vi que tenía un olor agradable, y me dio por lamer su sangre, MIREDA ¡que sabor tan agradable, nunca me había sentido tan bien de probar algo así y más si es de mi mismo. Lo único que pude hacer fue morder ese miembro de mi mismo, saborearlo, chupar hasta la última gota y comer hasta el último pedazo de carne , lo deje pelado como cuando un pobre devora un pedazo de pollo y lo deja solo en huesos. El caso fue que desde ese día no pude contener esas ganas de comer carne, pero no de animal sino de humanos, me volví un ser humano que quiere sentir placer comiendo a otro humano, o por lo menos su carne.

Mis ganas de querer devorar a otra persona eran tan grandes que un día quise saber a qué sabia un niño, pero lo peor es que no sabía qué hacer para poder degustar esa carne, no tenía el valor para poder buscar a un niño que estuviera desamparado o que simplemente estaba solo, quizás soy una persona demasiado cobarde para enfrentar una situación en la que me implica degollar a un pequeño individuo y cortarlo en trozos y ponerlo en una sartén a coserse. Lo único que hice fue salir para mi casa tratar de pensar en comida decente en la que solo se come pavo, carne de Res bien cocida o una simple ensalada de verduras bien condimentada.

Pero mi mente seguía pensando en una pata de niño tierno a la parrilla bien cocido, o en una hermosa mano al carbón con bastantes aliños.

El caso es que era un maldito caníbal demasiado cobarde como para afrontar mi situación y lo único que hice fue lamerme mi maldita mano izquierda sucia, peluda, la saboree la acaricie la mordí, su sabor no era como el que me imaginaba pero seguía siendo agradable, mis ganas de comer eran tan grandes que lo único que hice fue buscar una soga bastante fuerte, atarla de mi antebrazo lo más fuerte que pude. Mis venas y mi brazo estaban demasiado blancas, tome un cuchillo demasiado grade, era una pequeña hacha de cocina, y de un golpe seco corte mi brazo izquierdo, mierda fue un dolor demasiado grande, pero era algo pequeño para el placer que le daría a mi paladar. Me estaba desangrando, lo único que hice fue coger mi mano meterla al congelador y salir al hospital más cercano. Cuando llegue el médico no entendían que pasaba o por que llegue sin un puto brazo, solo me hacían preguntas del ¿como sucedió?, ¿qué paso?, ¿qué hacia?, pero no respondía nada yo solo seguía pensando en la comida que haría con ese brazo, como la condimentaría, como la degustaría. El caso fue que me toco inventarme una historia muy rara, que ni se como se la creyeron esos policías y médicos, no entendían como mi brazo seguía sin aparecer.

Cuando por fin pude salir del hospital ya sin mi brazo, ya casi cicatrizado, llegue como un individuo amputado pero con mucha hambre.

Con mi única mano como pude me prepare mi propio brazo, lo destaje lo mas bien que pude, con el hueso hice un delicioso caldo que le di a los indigentes, el resto lo eche en un sartén lo sofreí con la misma sangre y lo devore.

Desde ese día nunca he podido probar la carne de otra persona pero si pruebo mi propia carne, cada vez que quiero seguir comiendo esos deliciosos jugos, esa esquicito sangre busco una de mis extremidades y la hecho al sartén la cocino y la disfruto, solo la disfruto.

Ahora solo me queda mi brazo para cocinar y mi paladar, es solo eso hasta que me muera de comerme.

Carta anónima

Bueno, quiero contar algo que sucedió en una lluviosa noche de sábado; eran alrededor de las 7 pm iba rumbo a comprarme algo de beber, y veo que la calle donde compro regularmente mi bebida estaba cerrada habían policías, pero no muchos, unos cuantos transeúntes y un bus de la ruta 080 parqueado a un lado, es el que pasa por esa calle. El caso es que acerque a ver qué era lo que pasaba, cuando voy llegando empiezo a ver algo tirado en el piso, y pienso que debe de ser un muerto que es algo común en esta ciudad. Me acerque lo mas que pude o lo que me permitían y veo a ese cadáver, no tenía aspecto grotesco, era el cadáver de una indigente que habitaba mucho por esa calle es mas esa cuadra era su “hogar”. Su cuerpo estaba tirado de una forma no muy rara, estaba en una pose semi fetal, pero una de sus piernas sobresalía más, tenía una chancla pegada de su pierna mas erguida. En su cabeza había una bolsa cubriéndole la cara debajo de esa bolsa salía un charco no muy grande de sangre que se deslizaba hasta llegar al extremo de la acera en donde me encontraba, me quede mirando un rato mas y me daba cuenta que no eran esos típicos casos de familiares llegando con un escándalo y gritando que quieren ver a su hijo, esposo, padre, madre, amigo y lo que se le ocurra etc. no esta vez solo era un ambiente sobrio calmado con lluvia sin gente llorando la vida de un indigente. Me canse de eso y seguí mi camino. Cuando paso por donde quedaba el lugar donde dormía veo que hay un papel tirado al lado de sus harapientas cobijas lo tomo y veo que tiene algo escrito pero no le paro bolas me lo gurdo en el bolsillo y sigo a comprar bebida para acortar esta lluviosa noche y olvidarme de el asunto de la indigente muerta.

Al otro día miro ese puto papel que me encontré entre esas cobijas harapientas y veo que es una carta, es una carta que habla sobre muerte y desdicha, la quiero leer. Es lo siguiente.

Hoy ha sido un día como los de siempre nada raro en la puta calle, solo mierda de la sociedad, lastima por todas partes, desprecio, hambre, personas que creen que son mas que uno que es pobre y le toca ver como toda avanza lentamente, como ve que la vida se vuelve un buscar de cosas podridas en la basura, comida, miseria, miseria…

En fin quiero hacer una carta a las personas que nunca me conocieron y nunca les interese, y menos, estoy haciendo esta carta para interesarles o para que lloren por mi sino porque quiero que sepan que viví en la puta calle pensando en mi y en nadie más, soy una persona egoísta que quiso vivir el placer de estar tomando sin importarme nada, tuve muchos abortos de otros indigentes que me follaban cuando tenía esa necesidad, mucho fueron esos retoños que murieron, igual que importa un niño de alguien que no le importa a nadie, esta vida no es fácil pero tampoco imposible. Pero cansa y ya estoy harta de querer buscar cosas, aferrarme a cosas a las cual no hay que aferrarse, a sentir cosas que ya no siento, esta noche quizás tome la medida más absurda pero la mas cuerda de todos esto años en esta maldita calle. En fin…no le doy gracias a nadie, no esta noche veré q ué puedo hacer para ser muy sensata y dejar un pequeño espacio en un lugar en el que nunca estuve.

Eso fue lo que encontré esa noche, dije mierda estaba decidida pero tiene razón, lo más sensato que pudo haber hecho fue eso. Y me fui a trabajar.

Afiteatro

Anfiteatro: escenario en el que se vislumbra ese espectáculo de muerte, donde muchas veces algo hermoso pasa a ser algo sin sentido, sin forma, incluso algo horrendo, que nos muestra que vivir es algo que muchas veces no tiene sentido.
Ver que un día pasaremos por ese lugar es algo que quizás nos inquiete, pero que no nos perturbar la existencia, igual algún día seremos ese bulto en una camilla de un frio lugar en donde solo personas que ya no nos importan lloraran por “uno”.

Sin titulo

Estoy boca arriba, no me puedo mover, es algo raro, me siento confundido. Se m e acerca alguien, creo que es una mujer. Es muy atractiva, me mira, me observa por todos lados. Estoy muy confundido, creo que saca un hacha, me asusto mucho, no sé qué hacer, no me puedo mover, intento pero no logro nada. Veo que empieza a cortarme un pie, me duele mucho, ella no dice nada, solo me mira, como sintiendo placer, mucho placer, después mira mi otra pierna , la acaricia y lame todos mis dedos, y los empieza a arrancar uno por uno con un alicate, jalándolos, es algo horrendo, no lo puedo resistir, pero tampoco puedo dejar de sentir. Cuando termina con ellos procede y me corta mi otra pierna de un hachazo furtivo y doloroso. Creo que me desangro pero no me muero es algo extraño, sigo boca arriba, mierda, mierda, mierda. Ya sin pies no puedo huir solo puedo esperar, ella sigue mirándome, prende un cigarrillo se lo fuma muy despacio, como para ver mi reacción, después apaga su cigarrillo en mi cara, oh Dios, que si que duele, y mucho. Mis manos siguen intactas hasta ahora, pero las está mirando, ni me quiero imaginar lo que hará con ellas. De un zarpazo me da un mordisco en una de ellas, pero no se la traga nada solo tira mi pedazo de carne a un lado, ¡¡MIERDA!! , pero no puedo gritar, sigue así un buen rato hasta que mis manos son casi hueso y sangres deslizándose por todo el piso. Veo que ella está muy bien, se siente como una niña que le dieron un vestido nuevo y solo se quiere lucirse frente a sus familiares, ser caprichosa, arrogante. Miro que vuelve a su maldita hacha, la toma con mucha seguridad, y me mira fijamente a los ojos, creo que ya la alcanzo a reconocer, pero es solo por su mirada el resto no lo conozco, me da un beso profundo de lengua que me deja sin aliento y siento que amo esos ojos, esa mirada, esa luz que brota de esos cristales. Me da un golpe seco son su hacha en el cuello.

Me levanto, que horrible pesadilla, estaba todo mojado de sudor, me toco todas mis extremidades, siguen ahí, miro toda mi habitación, veo que estoy en ella y no en otro lado. Pienso que es hora de levantarme porque es hora de ir a trabajar, estoy algo conmocionado. Pero sé que solo fue un sueño.

Cuando me levanto veo algo extraño, mi cuerpo está de pie, pero mi cabeza sigue ahí, inmóvil, mirando como el cuerpo sigue confundido y tropezándose contra todo a su alrededor. Le digo al maldito cuerpo que estoy en la cama y que me busque que hay que trabajar. El perro cuerpo como que entiende y se deja guiar a mi cama, me toma y me lleva debajo del sobaco.

El baño fue algo raro, pero lo pude superar. Salí me vestí dándole las indicaciones a esa masa con piernas y manos.

Cuando Salí de mi casa veo que a la gente no le importa ver un bulto cargando una cabeza bajo el sobaco, igual no me importa y sigo mi camino, las personas son siempre así, indiferentes, uno no es nada asi este decapitado.

Voy directo a mi pero esta vez es distinto no voy, vamos a la rutina de siempre mi cuerpo y yo, que supongo que soy la cabeza, mierda, como pasó estó, no sería por ese maldito sueño en el que esos ojos penetraban mis entrañas, destruían mi cuerpo desmembraban cada pedazo y al fin con un beso, un beso que pareció la muerte muriendo, dejada en hueso regados por todas partes, con eso me quede sin cabeza.

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