La ultimas sonrisa de sus ojos

Está mirando su rostro viejo y cansado, arrugado en un espejo quebrado en mil formas que harían un bonito retrato abstracto de la vida. Se contempla la mirada, sonríe, ve su dentadura completamente destruida, ya casi no quedan dientes; y se acuerda de esas bonitas épocas de gloria en las que era amado, idolatrado  por muchos niños que, desafortunadamente, ya crecieron y no les importa lo que haya pasado con un payaso viejo y sin ganas de vivir.

Sale del baño después de contemplar su rostro por un largo rato y de recordar sus épocas. Va a la cocina. Pone a hervir agua para prepararse un café bien obscuro. Cuidadosamente, cuando el agua está a su punto, saca una tasa que le dieron en sus mejores tiempos con su rostro plasmado en ella; la tasa que todo niño quiso tener en su época de gloria.

Termina su tasa de café, camina por un pequeño pasillo. Con dos pasos llega al frente de una sábana que hace de puerta de entrada a su pequeña habitación. En la habitación hay pegado por todas partes afiches de sus mejores épocas, son afiches de todos los estilos, de muchos colores, de épocas felices, en los que se anunciaba al gran payaso. Va y saca de una bolsa un traje sucio y viejo, ancho, de muchos colore que ya están opacos. Con mucho cuidado se lo pone. En ese instante se acuerda del pasaje de su vida en el cual todo se volcó y cambio radicalmente.

Era un día en el que el show estuvo a la altura de su gran calidad como payaso, todo salió a la perfección, un gran espectáculo, todos los niños gritaban y se reían; algunos de ellos lloraron  cuando se bajo el telón y se apagaron las luces.

Termina de ponerse el traje de payaso. Saco de un baúl unos zapatos grandes y se los puso. Salió de la habitación y contempló el interior de toda su destruida, sucia  y vieja vivienda; solo hay colillas de cigarrillos, botellas de Vino, Whiskey, y además, toda clase de licor barato por todo el piso. Entra de nuevo al baño, se mira de nuevo en el espejo, esta vez no sonríe, solo saca un estuche pequeño con maquillaje, y procede a pintarse los ojos.

Esa tarde, después de que se bajó el gran telón salió, con mucho afán, no se despidió de ninguno de sus conocidos, saco su automóvil y con mucha prisa tomo la autopista hacia el sur por una carretera desolada, tenía que llegar a la fiesta de aniversario de bodas.

Luego, se pintó los ojos, saco un pintalabios  y se dispuso a pintarlos con mucho cuidado; esta acción la realizaba con mucho profesionalismo y cuando terminó se pinto la cara con una sustancia blanca, también con mucho cuidado.

Cuando estaba pasando por un sitio solo y lleno de arboles a un lado de la carretera, vió a una adolescente  caminando  que tenía alrededor de unos catorce o quince años. Sintió mucha curiosidad por verla bien y detuvo el auto. La niña no se asusto. Era una niña de pelo negro largo y liso, de ojos azules, que estaba con una falda algo corta, una camisa rosada, y de piel muy blanca.

Al detener el auto le preguntó: -¿una niña como usted qué hace por este lugar tan solitario? La niña no dijo nada pero se quedo mirando. Él le dijo que se llamaba Roberto, que si quería la podía arrimar a su casa. Ella le dijo que se había perdido y que no sabía cómo llegar.

Ya con su rostro pintado camina hacia su habitación, busca debajo de su cama y saca una caja de cartón no muy grande, en ella hay unas peloticas de colores con las que solía hacer malabares; también encuentra una cinta amarilla, y unas bromas con las que hacia su espectáculo. En el fondo de la caja hay además  un revolver calibre 38 oxidado pero que todavía funciona, y al lado de él unas cuantas balas, debajo de las cuales también está la foto de una niña de apróximadamente  unos 6 años.

Roberto le dijo a la niña que él podía ayudarla a encontrar su casa, que tuviera confianza, que él era una persona de la que se podía fiar; le dijo que era el payaso famoso que salía mucho por televisión.

La niña lo miró bien y reconoció su sonrisa, el rostro de ella cambio, le dijo que si lo conocía, que nunca se perdía ningún show, que en su habitación tenía un afiche de él. así pues, la niña accedió a ir con él para que la llevase a la casa. Se montó en el auto y él siguió el camino, diciéndole que tratara de indicarle donde vivía.

Al tomar la foto de la niña, su rostro cambió totalmente, pareciera que hubiese visto un fantasma, soltó la foto como si lo hubiese quemado al instante. La foto cayó boca arriba y ese rostro de niña inocente lo miraba fijamente. Por donde se moviera esos ojos lo seguían mirando, no podía escapar. Intentó coger la foto y ponerla de revés, pero el miedo lo invadió. Busca el revólver y coloca dos balas.

Cuando iba en pleno camino, se apodero de él unos deseos algo incómodos, no podía de dejar de mirar a la niña, la miraba fijamente, no podía soltar su mirada de ella, y de un impulso bajo el seguro de todo el coche, se aparco a un lado retirado de la carretera donde había muchos árboles y estaba completamente obscuro. Su rostro ya no era el de un payaso era de una persona totalmente desconocida. De un sopetón la tomo de un brazo, y la atrajo hacia él  la empezó a bezar a la fuerza, la niña le suplicaba que no, que la dejara ir, que por favor no le hiciera daño. Pero él seguía. Le empezó a rasgar la blusa, y a meterle la mano debajo de la falda a buscar su pequeño sexo y le metió un dedo rasgándole las bragas, la niña pego un chillido seco. Su dedo salió ensangrentado, se lo lamio, la tomo con mucha fuerza hasta tenerla dominada totalmente, termino de rasgarle las bragas completamente y le introdujo su polla con gran fuerza, la niña pego otro chillido muy fuerte, mientras seguía suplicándole que la dejara, ella le araño la cara con fuerza y su rostro empezó a botar un poco de sangre. Le atizo un golpe en la cara, la niña quedo  muy quieta, pero no estaba inconsciente, entonces procedió a violarla con mucha fuerza y a besarla salvajemente. Cuando estaba a punto de eyacular la tomo por el cuello con sus dos manos muy fuertemente. El rostro de la niña se puso muy pálido estaba pataleando. Cuando su esperma salió apretó con mucha fuerza. Fue una acción coreográfica, cuando él se vino los ojos de la niña se apagaron.

Empezó a caminar por toda la casita, busco en su pequeña nevera y saco una botella de vino y la empezó a tomar a bocanadas sin detenerse, cuando la botella estaba a la mitad la tiro al piso, no podía escapar de el rostro, de la mirada de esa niña. Empezó a llorar con mucho dolor. Tomo la almohada de su cama, la puso en su rostro y tomo la pistola y la puso en frente en donde estaba su boca inclinando el cañón hacia arriba. Y de un desespero y tratando de escapar de ese pensamiento disparo súbitamente. La bala atravesó por su paladar destruyéndolo, no paso por su cerebro. Pero lo dejo moribundo. En ese instante a su mente llego el recuerdo de un sueño que tuvo la noche anterior. En el sueño él se encontraba sentado en un bar, se acerca una mujer muy fea, gorda con un vestido rojo y le traía una cerveza se la sirvió, también saco una copa de vidrio la lleno de tequila, ella la echo en su boca, saboreo el tequila pero no lo trago, luego volvió a introducirlo en la copa y le dijo que lo bebiera. Él lo bebió. Cuando en su recuerdo bebió el tequila sus ojos dejaron de brillar.

Salió del vehículo rápidamente, se subió los pantalones, busco en la cajuela del auto algo que le sirviera para deshacerse del cadáver, solo encontró una lata dura pero flexible, la utilizo para poder cavar un hoyo lo más profundo posible. Esa operación le tardo alrededor de cuarenta y cinco minutos. Cuando estaba a punto de tirar a la niña, cayó de su bolsillo la foto de ella cuando tenía unos cinco o seis años,  arrojo a la niña y tomo la foto, la guardo en su bolsillo enterró a la niña muy rápido, busco unas rocas grandes y las puso encima de el bulto de arena.

Se monto a su coche y condujo a toda velocidad por la carretera. Esa noche no llego a su casa, su familia no supo nunca más de Roberto el gran payaso, lo buscaron incansablemente durante años. En los medio le rindieron homenajes, políticos y estrellas de televisión le hicieron un monumento en su honor, los niños le llevaban flores al monumento y le dejaban cartas que desean que por favor volviera y los siguiera haciendo felices.

No se supo de él hasta que un día después de muchos años sale en el periódico que encontraron al famoso payaso Roberto que se creía muerto. Muerto.

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2 pensamientos en “La ultimas sonrisa de sus ojos

  1. Fusionar dos historias, dos payasos en diferentes espacios, con diferentes tiempos.

    Lugares que saben a tequila con limón. Fotografías, botellas, suicidios, muertes a corto y largo plazo, sonrisas desfiguradas por una metáfora inconclusa, ….kaputt.

    Hablaremos de esto la próxima vez que vea un payaso.

    Pd: muy bueno!!*-*

  2. Hay un estilo propio, aunque se entiende que hay que madurarlo y prepararlo más, pero eso no es problema, como vas parece que vas a lograr algo muy bueno. No me gusta la historia. Pero me encanta el tratamiento de la violación. Bien grotesco eso del payaso que viola. Pero te dire que me asombra tu forma de narrar. Parece que solo te importa las ideas, un payaso violador, y poco te importa contextualizar y dar la sensación de veracidad.
    Me gusta la estructura del cuento. La descripción al principio, luego el desarrollo de la historia, con una muybuena tensión de suspence, y el final si que me gusta, no sabes que paso con ROberto, eso es genial, muy Bolañesco, ya que reconoces la narrar que no sabes que pasan con tus personajes, solo sabes que desaparecio y que no sabes donde esta y menos como murio. Esto ultimo esta genial.

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